miércoles, 14 de mayo de 2014

Simplemente correr



El secreto de correr no está en las piernas ni en la capacidad pulmonar. No está en cuánto estiremos ni en cuántas cuestas hagamos para fortalecer las piernas.  El secreto está en la fuerza de voluntad para salir a correr cuando llueve, cuando hace frío, cuando hace calor. El secreto está en renunciar a horas de sueño o a las siempre tramposas horas de sofá y televisión. 

Cuando se convierte en un hábito, correr es como una droga dura. No el hecho de competir, sino el hecho de “darle caña al cuerpo”. Ponerlo al límite. Correr, nadar, bicicleta. Deportes en su mayoría individuales en los que la única compañía es nuestra mente. Ponerla a prueba y poner a prueba nuestro cuerpo es lo que provoca una sensación de sufrimiento extraña. Porque queremos repetir. Queremos más. De ahí que comiences corriendo veinte minutos y al cabo de meses, años, estés acabando un maratón, un ultra. Y no como objetivo, simplemente por el placer de correr.




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