domingo, 2 de marzo de 2014

Recuperación tras el ejercicio

Existe la creencia de que cuanto más se entrena y cuanto más tiempo dedicamos a correr mejor será nuestro rendimiento en las pruebas en las que compitamos. Si bien para -por ejemplo- bajar de tres horas en una maratón es necesario dedicar una cantidad de tiempo importante para un corredor porpular, muchas veces lo hacemos dejando de lado la recuperación de los esfuerzos. La recuperación comienza por un pequeño enfriamiento al trote, dedicando tiempo a conciencia a los estiramientos y con una adecuada ingesta de líquidos antes, durante y después del ejercicio.

El período de recuperación es el que utiliza nuestro cuerpo para reponerse del entrenamiento reparando el estrés producido y mejorándolo. De ahí que cuando con el tiempo hacemos el mismo ejercicio nos fatiga menos. Por supuesto, este período debe incluir horas de sueño de calidad. La meditación es una herramienta eficaz que podemos sumar a nuestra vida diaria y que ayudará a nuestra recuperación. Una mente tranquila es el primer paso para un cuerpo tranquilo. Un cuerpo tranquilo, relajado, se recuperará mejor que uno estresado.

Además, podemos utilizar la ducha para aumentar el flujo sanguíneo que ayudará a la recuperación de nuestros cansados músculos. Simplemente alterna entre agua fría y caliente.

Conviene recordar que una buena forma de recuperarse es practicando ejercicio físico suave, a baja intensidad.

Por último, nada de esto funcionará sin una alimentación equilibrada. Dificilmente podremos, a base de comida basura y bollería industrial, evitar lesiones o mejorar nuestro rendimiento deportivo.


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