martes, 11 de marzo de 2014

Mindfulness

¿Qué es eso de mindfulness?

Una definición puramente occidental sería la capacidad de centrar la mente en el momento presente, una cualidad que nos permite permanecer presentes, atentos y reflexivos a lo que sucede a nuestro alrededor.

Lo que se intenta conseguir con la práctica del mindfulness es permanecer activos y conscientes en el ahora, sea lo que sea que estés haciendo. Si bien está científicamente demostrado que la meditación es un vehículo ideal para entrenar nuestra mente y así tener un mayor control sobre nuestros impulsos, el mindfulness va un pasito más allá. No como sustituto sino como compañero perfecto.

El fin -si es que hay un fin- es que el estado de "concentración" sea continuo, permanente. Vivir y estar el mayor tiempo posible y sea lo que sea que estés haciendo. El ejemplo más común es el de lavar los platos. Y es un ejemplo perfecto porque no es algo agradable, algo que nos apetezca hacer así porque sí (limpiar el baño es otro ejemplo de actividad poco apetecible). En lugar de plantarnos delante del fregadero y lavarlos a toda prisa para sentarnos luego a ver la televisión, la idea de esta corriente es solamente limpiarlos, ser consciente de ello, de cada movimiento.

Supongamos que estás comiendo una naranja en la oficina. Lo más normal es que antes de terminar el primer gajo ya estés preparando otro para meterlo en tu boca. Esa no es la idea. No es algo malo, simplemente actuamos por impulso, como máquinas. En lugar de eso, cuando estés comiendo una mandarina no lo hagas atropelladamente. Cuando estés lavándote los dientes, lávate los dientes. Fíjate en cómo el cepillo va girando por tu dentadura, cómo se mueve tu brazo. Esa sí es la idea.

El mindfulness impide que tu mente comience a divagar sobre qué pasará luego o sobre qué te pasó con un compañero ayer y por qué te dijo lo que te dijo. No tiene sentido volver a vivir lo vivido. Ya pasó. O ya llegará. Esta fuente de creación de problemas que cada uno tiene en su cabeza es el mayor productor de estrés a nivel mundial. ¿Cómo pararlo? Estando en cada momento. Centrarte en lo que ocurre y se siente en cada momento más allá de las emociones, valorando lo que ocurre desde un punto de vista global. Lo que es, es. Es completamente imposible que todo salga como queremos. Si no lo valoramos sino que lo aceptamos tal y como viene, sin dar vueltas y poner a trabajar a nuestra mente irascible es lo que buscamos y pretendemos conseguir con esta práctica.

Puedes reservar un día a la semana para intentar permanecer consciente en lo que haces. Si lo ves muy complicado, empieza por acciones cotidianas. No te duches siguiendo la misma rutina. Cambia las pautas. Camina por lugares diferentes que te mantengan alerta. Así, paso a paso, llega el cambio.








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