lunes, 24 de febrero de 2014

Vivir más despacio

Profundizando un poco en el arte de la conciencia, te darás cuenta en determinados momentos del día que vivimos eternamente apresurados: "Se me escapa el metro", "Llego tarde a trabajar", "Se va a poner el semáforo en rojo", y así muchos ejemplos más.

Todo esto va generando poco a poco píldoras de estrés que se van acumulando y van exprimiendo nuestras energías -mental y física-. ¿Solución? Sabemos que la meditación ayuda a calmar la mente y también que hacer deporte reduce el estrés. No obstante, vamos con unos pequeños consejos que podemos adaptar de forma sencilla a nuestro día a día y que a medio plazo sumarán puntos a nuestra calidad de vida:

- Levántate antes. Ve probando. Adapta tu ritmo para que este periodo sea lo más calmado posible. Empezar el día con prisas no es muy aconsejable, ¿verdad?

- Lleva un buen libro encima. Así si se te escapa el metro, el autobús o la cola del supermercado parece eterna, puedes hacer algo de provecho.

- Evita hacer dos cosas a la vez. Este debe ser el primer mandamiento de la conciencia en el momento presente.

- Aprende a decir no a citas y compromisos, disfruta de tiempo para ti.

- Camina despacio. No pasa nada por tardar cinco minutos más en el trayecto a casa. Disfruta del entorno que te rodea.

- No utilices la expresión "no tengo tiempo". El tiempo es el mismo para todos, aprovéchalo.

- Haz tu comida despacio, con calma, con atención. Será un momento relajante.

- Una fácil: Compra en las tiendas cerca de casa. Te suelen tratar mejor y tiene un efecto anti estrés opuesto al que sientes al entrar en una gran superficie.



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