domingo, 6 de abril de 2014

Perderlo todo

Una de las situaciones más repetidas en nuestra sociedad actual es la de quejarse. Nos quejamos de que a otros les va mejor, tienen mejores trabajos, mejores sueldos, más posesiones. Hemos de entender un concepto: un rico empresario ha de vivir su vida como empresario, y si tu empleo actual fuese el de vigilante, tu misión es vivir la vida como vigilante.

No  hay dos lados opuestos, enfrentados. Nadie con quien competir. Si te apoyas solo en los engaños de la mente, estarás siempre compitiendo con el resto de la gente.

Si tomas conciencia del carácter efímero de las cosas entenderás que no hay nada mejor que sacrificarte por los demás. Mucho mejor que vivir para ti mismo. Quien realiza este espíritu de sacrificio entiende el carácter fugaz de las cosas. Y quien dedica su vida a satisfacer al resto experimenta un efecto rebote. Los demás se preocupan igualmente por él.

“Muevas hacia donde muevas el agua en la piscina, enseguida volverá a nivelarse. Si tratas de acercar el agua hacia ti, se escurrirá de tu lado. Si por el contrario la empujas hacia los demás, volverá a ti.”
Kodo Sawaki.




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