martes, 28 de enero de 2014

¿Por qué correr?

Ya hemos visto -muy por encima- qué es eso del Zen. Antes de profundizar en la materia, vamos a hacernos una pregunta: ¿Por qué correr? ¿Por qué abandonar la comodidad de la calefacción y el sofá y salir al parque a practicar eso del running?

Quizás el punto más importante: correr -moderadamente- es salud. De hecho, al realizar ejercicio físico disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y, paralelamente, aumenta nuestra capacidad aeróbica. Pero hay más, se reducen las posibilidades de sufrir hipertensión arterial u obesidad entre otras enfermedades.

Nuestro cuerpo no ha evolucionado durante miles de años para llevar una vida totalmente sedentaria. Mientras corres, tus huesos se fortalecen, tu tejido muscular aumenta y tu tejido graso disminuye.

Es fácil y barato. Cualquiera, para empezar, puede ponerse las zapatillas y salir de casa. Solo hace falta una pizca de fuerza de voluntad al principio porque...¡correr engancha!

Sí, es adictivo. Genera endorfinas, esa hormona conocida como "la de la felicidad". Ayuda a reducir el estrés, genera sensación de bienestar y placer.

Correr se convierte en un modo de vida, un reto de superación personal diaria. Entrar en contacto con la naturaleza y contigo mismo. Cuando corres durante una hora seguida, ¿en qué piensas? Si eres consciente de ello, es una vía más para la práctica de la meditación en movimiento.


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